Capítulo 64.
«En la mansión Scott»
El portón de la mansión Scott se abrió de par en par para recibir el convoy de Alexander y Helena.
No venían en son de paz. Venían armados con el veneno acumulado durante el viaje de regreso. Pero lo que encontraron al cruzar el umbral fue, para ellos, una pesadilla grabada en mármol.
En el centro del gran salón, Evangeline sostenía al bebé en brazos mientras una niñera acomodaba una cuna de oro en un rincón preferencial.
El llanto del niño resonaba en las paredes que Al