«En la mansión Scott» «La noche del baile de caridad» La limusina de Andrew Parker se detuvo frente a la entrada principal de la mansión.—Llegamos—, dijo Andrew, y su chófer abrió la puerta—, Baja. —¿Bajo?—, preguntó Evangeline, sorprendida—, ¿No vendrás conmigo? —No. Tengo cosas más importantes que hacer—, respondió, sin siquiera mirarla a los ojos. Evangeline frunció el ceño. —Ya entiendo. No quieres ser humillado. No quieres ver el desprecio que toda esa gente siente por tu hija. —¡No es tu maldito problema!—, reclamó Andrew—, ¡Ahora baja y entra en esa maldita mansión!—, ordenó. Evangeline gruñó, pero finalmente obedeció bajando de la limusina. —¿Me veo bien?—, preguntó Evangeline extendiendo los brazos. No era la primera vez que usaba un vestido elegante, pero, si era la primera vez que fingía ser otra persona. —Te ves como Sarah—, respondió Andrew, sin ánimo. —¿Eso es bueno o malo?—, se atrevió a bromear Sarah, tratando de vencer los nervios que recorrían todo su cu
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