Capítulo 28.
—¡Solo ignóralo!—, dijo Chía tomando la mano de Evangeline.
Ella estaba muerta de miedo, y sus piernas estaban temblando. Obviamente recordaba lo que había pasado con Ander, y lo que Lysandro había intentado hacerle, pero no podía demostrar temor ante ese hombre desconocido, vestido de soldado romano.
Intentaron continuar su camino, esquivando a aquel sujeto, sin embargo él se atravesó frente a ellas y dejó claro que no las dejaría pasar. Aunque lo que más les aterraba era su sonrisa perturbadora y cínica.
—¿Qué diablos quieres?—, preguntó Chía tratando de ser valiente, pero Evangeline que estaba igual de aterrada que ella, apretó su mano muy fuerte, mientras temblaba.
El sujeto las miró de la cabeza hasta los pies a cada una. Quién puede saber lo que imaginó en su cabeza durante aquellos segundos.
—Solo quiero que me hagan un baile privado entre las dos—, dijo sin dejar de sonreír.
—Dile a tu mamá que te baile—, respondió Chía, y nuevamente intentaron esquivar al sujeto.
Pero ot