Capítulo 27.
El amanecer en la mansión Scott fue caluroso y soleado. Evangeline abrió los ojos y se encontró en la habitación de Lysander por primera vez.
Lysander entró en la habitación y caminó directamente hacia ella.
—Levántate—, ordenó Lysander.
—Aún no es hora de limpiar el vestíbulo—, respondió Evangeline, cubriéndose el rostro con la sábana.
—Hay cambio de planes. Ya no serás sirvienta.
—¿De verdad?—, exclamó Evangeline, quitándose la sábana de encima.
—No...Mis padres están con Lysandro en el hospital. No quiero que estés aquí en la mansión cuando ellos vuelvan. Seguramente querrán pedir tu cabeza en una bandeja de plata—, Lysander sacó un sobre con dinero de una gaveta y lo arrojó sobre la cama—, Quiero que te vayas.
—¿Qué me vaya?
—Mmm...—, expresó Lysander—, Tómalo como un día libre.
Evangeline lo miró con desconfianza.
—¿Cuál es el truco? ¿Por qué me dejas salir?—, preguntó.
—Porque necesito que desaparezcas de mi vista antes de que decida terminar lo que empecé con mi hermano—, Ly