Capítulo 19.
«Hace dos meses en algún motel de la ciudad»
Evany caía sobre la almohada luego de haber tenido un placentero orgasmo que la hizo estremecer.
—El sexo es un regalo de Dios—, dijo, mientras terminaba de disfrutar hasta el último cosquilleo de su cuerpo, con los ojos cerrados.
Ángel Ramírez encendió un cigarrillo que tenía entre los labios, lo aspiró un poco, y luego dejó escapar el humo que se condensó en el aire rápidamente.
—Dios no...—, dijo Ramírez—, Es un acto totalmente científico—, as