Capítulo 18.
Evangeline caminaba lentamente junto a su madre y al ataúd de su padre. Un féretro muy costoso y de lujo, como se lo exigió a Andrew.
La tarde era gris y la lluvia había obligado a todos los asistentes a sacar sus paraguas.
Eva Sunset, comenzó a toser y eso preocupó a Evangeline de inmediato. Ella sabía que su madre también corría gran peligro de enfermarse si continuaba encerrada en esa celda.
—¡Mamá!—, exclamó Evangeline, y se lanzó directo a abrazar a su madre.
—Estoy bien, hija... estoy