Capítulo 101.
—¿Ya te cansaste de llorar, vieja estúpida, o vas a seguir desperdiciando agua en este suelo sucio?—, soltó Evany mientras entraba en la pequeña habitación subterránea, haciendo que el sonido de sus tacones resonara contra el cemento húmedo.
La señora Valardi, atada a una silla de madera vieja en el centro de la habitación, levantó la cabeza con dificultad. Tenía el rostro manchado de polvo y las mejillas irritadas de tanto sollozar. Al ver a Evany, un escalofrío de terror puro le recorrió la e