Capítulo 100.
—Eso es estúpido, Andrew. No puedes cobrarme por seguridad cuando somos socios en esto—, soltó Evany, tomando la copa que estaba sobre la mesa con un golpe seco—, Se supone que tenemos un objetivo común. Cobrarme por protección es ridículo, casi infantil.
Andrew Parker no se inmutó. Con una tranquilidad que desesperó a Evany, se levantó del sillón y comenzó a ajustarse los puños de la camisa y la solapa de su traje de sastre. Se miró en el espejo de la pared, acomodándose el nudo de la corbata