Después de un rato más en la cocina, tratando de recuperar la compostura, regreso a mi habitación. A pesar de todo, el sueño no tarda en atraparme. Tal vez sea el efecto del té, o quizás simplemente mi cuerpo ya no aguanta más el cansancio. Pero lo que parecía ser una noche tranquila se convierte en otra cosa cuando mi subconsciente decide jugarme una mala pasada.
Sueño con él.
No cualquier sueño, no. Uno demasiado vívido, demasiado real, demasiado… intenso. Me despierto de golpe, con la piel a