De regreso a la mansión, no digo una sola palabra. Mis ojos están fijos en la ventanilla, viendo cómo la ciudad queda atrás, pero mi mente tampoco está aquí. Está atrapada en recuerdos de otro tiempo, cuando todo era más fácil. Cuando éramos solo un grupo de amigos, irresponsables e inmaduros, pero felices.
Quizás las cosas debieron ser diferentes. Tal vez nos habrían castigado con trabajo comunitario, aprendido la lección y seguido con nuestras vidas. Pero no. Ray robó, y con eso nos arrastró