Mis ojos han sido demasiado imprudentes. He pasado demasiado tiempo observándolo, perdiéndome en cada detalle de su rostro y su cuerpo sin darme cuenta de que él podría notarlo. Mi mente divaga entre pensamientos peligrosos, y mi cuerpo reacciona de forma instintiva, como si rogara en silencio por un solo roce de sus manos. Sé que es una locura. Desear a un hombre como él es un desastre anunciado, pero aun así, lo miro y no puedo evitar imaginar…
Imaginarme sentada sobre sus piernas, deslizand