Tengo miedo. Miedo de dar un paso más, de acercarme y descubrir algo horrible. Miedo de confirmar mis peores sospechas. Y ese miedo me paraliza, me atrapa en su red, impidiéndome avanzar.
Pero lo peor de todo es que esto es mi culpa.
Tom está ahí, atado y cubierto de sangre, porque yo lo metí en esto. Él no tenía nada que ver, era inocente, y ahora su vida está destrozada por mi egoísmo. Por pensar que podía ganar en un juego que no controlo. Por creer, estúpidamente, que Damon no era tan pelig