Damon no se baja del auto. Sus hombres tampoco.
El aire a mi alrededor se siente denso, pesado, como si una tormenta estuviera a punto de desatarse. Permanezco de pie, sin atreverme a moverme demasiado, midiendo cada uno de mis gestos. Un paso en falso y podría desencadenar su ira.
Mi mente trabaja frenéticamente en busca de una salida. Si me atrapa, me encerrará en la mansión, y dudo que esta vez sea tan indulgente. Pero peor aún, no puedo permitir que descubra a dónde iba. Eso pondría en peli