POV LUCA GIORDANO
La luz del sol de la mañana entraba en mi despacho con una insolencia que me irritaba. Todo era demasiado brillante, demasiado nítido. Mis ojos ardían por la falta de sueño y el exceso de monitores, pero mi mente seguía funcionando a una velocidad frenética. Había pasado la noche observando a Vittoria a través de las cámaras —viendo cómo se levantaba, cómo miraba el mar, cómo su respiración empañaba el cristal— y cada minuto que pasaba, la convicción de que ella era el eje de