POV VITTORIA ROMANOVA
El silencio de la villa de Luca no era como el de la mansión de mi padre. El de mi padre era un silencio pesado, cargado de historia y de madera vieja que crujía bajo el peso de secretos familiares. Este, en cambio, era un silencio clínico, casi artificial, interrumpido solo por el rugido constante y rítmico del mar golpeando contra los acantilados de abajo.
Me encontraba tumbada en una cama demasiado grande, con sábanas de seda que se sentían como escamas sobre mi piel. N