POV VITTORIA ROMANOVA
El olor a café fue lo primero que me despertó. No era el de la mansión Romanov, intenso y amargo, mezclado siempre con el humo de los puros y el frío ruso filtrándose por las ventanas. Este era distinto. Más suave. Más… italiano.
Abrí los ojos lentamente, desorientada por un segundo, hasta que el techo desconocido me devolvió a la realidad como un golpe seco.
No estaba en Moscú.
No estaba con Aleksey.
Estaba en la casa de Luca Giordano. Y eso, de alguna forma, era igua