POV ALEKSEY ROMANOV
No esperé reacción. Salí de allí de inmediato, cruzando el pasillo a zancadas. A mi alrededor, todo era un borrón. Solo había una cosa en mi mente: Vittoria. Y la necesidad animal de protegerla, de castigar a quien se atrevió a tocarla.
Cuando llegué a la habitación, los guardias asignados custodiaban la puerta. Se apartaron sin que se los pidiera. Abrí de una patada, el golpe resonó en toda la planta.
Katya estaba sentada en el sillón, acariciando su vientre con una tranqui