POV ALEKSEY ROMANOV
Nunca me gustó tener que lidiar con proveedores. Ni con las putas entregas, ni concretar envíos. Ni jefes, y mucho menos con los que se creen importantes solo porque pueden cruzar una maldita frontera con un par de kilos y una pistola en la cintura.
Toda esta mierda por una razón muy simple, no tenía paciencia para personas estúpidas que merecían estar muertas y no seguir robándonos espacio y recursos vitales.
Y, lamentablemente, hoy estaba rodeado de varios.
Nos encontrábam