POV ALEKSEY ROMANOV
Cuando llegamos a casa, apenas cruzamos el umbral del recibidor, Milana me interceptó con la urgencia pintada en el rostro.
—Menos mal que ha llegado, señor Romanov —expresó, tragando con dificultad.
Fruncí el ceño al instante.
—¿Qué ha pasado? ¿Y por qué hay tanto alboroto?
El vestíbulo parecía una zona de guerra decorativa. Había plásticos cubriendo parte del suelo, cajas abiertas con materiales, herramientas por doquier, y personas que venían y se iban con rapidez.
—Son los trabajadores. La remodelación comenzó esta mañana, aunque se tuvo que detener por hoy... —Milana vaciló, bajando ligeramente la voz—. La señora Vittoria tuvo un altercado con Katya.
Cerré los ojos por un segundo, ya anticipando lo que venía.
—¿Qué tipo de altercado? —pregunté con paciencia medida.
—La señora Vittoria cambió las pertenencias de Katya. Ordenó trasladarlas a una de las habitaciones destinadas al personal... y Katya, en represalia, dañó algunos de los nuevos muebles que la señora