POV ALEKSEY ROMANOV
Cuando llegamos a casa, apenas cruzamos el umbral del recibidor, Milana me interceptó con la urgencia pintada en el rostro.
—Menos mal que ha llegado, señor Romanov —expresó, tragando con dificultad.
Fruncí el ceño al instante.
—¿Qué ha pasado? ¿Y por qué hay tanto alboroto?
El vestíbulo parecía una zona de guerra decorativa. Había plásticos cubriendo parte del suelo, cajas abiertas con materiales, herramientas por doquier, y personas que venían y se iban con rapidez.
—Son l