POV ALEKSEY ROMANOV
Vi cómo Vittoria salía de la cocina. Su aroma quedó suspendido en el aire como un eco dulce. Tuve el impulso de seguirla, de detenerla, de hablar... pero no lo hice. Me contuve. No por falta de ganas, sino por el caos que me provocaba cada maldito segundo cerca de ella.
Me giré, molesto, y me encontré con Katya apoyada contra la encimera, bebiendo agua.
—En serio ¿un vaso de agua? —pregunté con sarcasmo, cruzándome de brazos.
—Tengo que ser más ingeniosa la próxima vez, ¿no crees, mi amor? —replicó con descaro, dejando el vaso con un golpe seco sobre la superficie.
Cuando vi su intención de alargar la mano hacia un trozo de pizza que Vittoria había preparado, la frustración se volvió hielo en mis venas. Me moví sin pensar y sujeté su muñeca con firmeza.
—No —dije, alejando su mano.
—¿Qué? ¿Ahora tampoco puedo comer? —Me miró confundida—. ¿Qué demonios te pasa?
—Esa pizza la hizo Vittoria —respondí sin pestañear—. Así que no es para ti.
Guardé lo que quedaba en la n