POV ALEKSEY ROMANOV
Vi cómo Vittoria salía de la cocina. Su aroma quedó suspendido en el aire como un eco dulce. Tuve el impulso de seguirla, de detenerla, de hablar... pero no lo hice. Me contuve. No por falta de ganas, sino por el caos que me provocaba cada maldito segundo cerca de ella.
Me giré, molesto, y me encontré con Katya apoyada contra la encimera, bebiendo agua.
—En serio ¿un vaso de agua? —pregunté con sarcasmo, cruzándome de brazos.
—Tengo que ser más ingeniosa la próxima vez, ¿no