Una semana completa con Inés en la casa.
Siete días de silencios tensos, comentarios pasivo-agresivos, y cenar mirando nuestros platos.
León intentaba mediar cuando recordaba hacerlo. Pero sus intentos eran órdenes, no conversaciones.
Yo pasaba más tiempo en la oficina. Llegaba a las siete. Salía a las nueve. Cualquier cosa para evitar esa casa.
Jueves. Día diez.
Llegué a casa a las ocho. León todavía en reunión. Inés supuestamente estudiando.
Comí parada en la cocina, revisando correos.
Escuch