Viernes. Tres días después de que Inés se fue.
León no había mencionado a su hija directamente.
Pero yo notaba los cambios.
Salía más temprano—5:30 AM en vez de 6. Llegaba más tarde—9 PM en vez de 8. Su estudio en el tercer piso tenía luz encendida hasta pasada la medianoche.
Desayunábamos en silencio tenso. No hostil. Solo... cargado de cosas no dichas.
Él preguntaba: "¿Dormiste bien?"
Yo respondía: "Sí, ¿tú?"
"Suficiente."
Nunca suficiente.
La casa enorme se sentía más vacía sin Inés. Irónico