Sara llegó a las 3 PM con café y actitud.
—Okay, antes de que Carla te convierta en otra persona, necesito recordarte quién eres —entró a mi habitación como torbellino—. Eres Abril Villalba. No la novia desechable de Diego Larraín. No la víctima de la gala. Eres la mujer que en dos semanas consiguió trabajo, respeto y un proyecto exitoso.
—Lo sé.
—¿De verdad lo sabes? Porque te conozco. Y sé que en tu cabeza estás repasando todas las formas en que esto puede salir mal.
Tenía razón. Llevaba hora