Viernes. Día de la verdad.
Me levanté a las 5 AM después de apenas tres horas de sueño. Había terminado el análisis a las 2 AM. Cuarenta y dos páginas de análisis técnico. Diez de sumario ejecutivo. Tres escenarios completos.
Era lo mejor que había hecho en mi vida. O un desastre. Ya no podía distinguir.
León ya estaba en el desayuno cuando bajé.
—¿Dormiste? —preguntó sin levantar la vista.
—Un poco.
—¿Terminaste?
—Anoche. Lo envié a Mauricio a las 2 AM.
Ahora sí me miró.
—Te dije que durmieras