Viernes por la noche, último día de entrevistas finalmente completado, llegué a casa exhausta pero aliviada de haber terminado proceso que había consumido dos semanas completas de mi vida.
Mañana era sábado, el día que habíamos prometido dedicar completamente a hablar sobre nuestro futuro, sin excusas, sin interrupciones.
León estaba en su estudio cuando llegué, puerta cerrada, voz elevada hablando por teléfono.
Subí a ducharme dándole privacidad, cuando bajé media hora después lo encontré en s