Ludmila:
—No, no, no. ¿Es que no lo entiendes, puta?-protesta mi Amo.- nada de vestidos negros hasta los tobillos, quiero ropa provocativa. Cuero y látex, busca otra vez.
Me da una fuerte nalgada, enviándome de regreso a las perchas.
Llevamos horas dando vueltas.
Primero se compró decenas de conjuntos de ropas y luego zapatos, lo guardó todo en el maletero del coche y condujo por espacio de media hora hasta llegar a este lugar.
Checo nuevamente las perchas y me voy hacia él con otro par de vest