Sofía:
—¿Pediste verme?- susurro, asomándome a la puerta del despacho.
El me contempla en silencio pero me hace una seña para que entre.
—Deja la puerta abierta y toma asiento- ordena y yo obedezco.
Me acomodo en la silla frente a él y noto que con nosotros está el árabe libidinoso de anoche.
—Italiana , te presento al jeque Amed Bin Jaipur, es un viejo conocido mío, y socio de negocios.
El hombre me dirigir una mirada de superioridad y yo mi limito a asentir.
Frunzo el entrecejo…creo haber esc