ESTE CAPÍTULO CONTIENE ESCENAS FUERTES.
Se recomíenda la discreción del lector.
***
Sofía:
Despierto y tengo una muñeca esposada al barrote del cabecero de una cama.
Mi vestido está hecho harapos y justo al pie de dónde yazco indefensa, se encuentra mi hermano. Mirándome con esos ojos de rata que tanto odio.
—Bienvenida, cara. Creo que ya era hora de que tú y yo tuviéramos una reunión familiar, ¿no crees?
Lo he visto y se me ha revuelto la vida.
Casi tres años no lo han cambiado nada. Sigue si