Capítulo cuarenta y seis. El rumbo correcto
Jake
Han pasado tres días desde la operación y por fin el médico entra a la habitación con una carpeta en la mano. Me encuentra sentado en la orilla de la cama, vestido con una sudadera gris muy holgada que Roland me trajo para no lastimarme las vendas que me aprietan las costillas. Ya no tengo la mascarilla de oxígeno, solo unas pequeñas mangueras en la nariz que me molestan bastante, pero es mejor que estar entubado.
—Muy bien, señor Connely —dice el doctor revisando unos papeles—. Sus pulmone