Capítulo cuarenta y siete. El aterrizaje
Donna
El motor de la avioneta privada de los Connely cambia de ritmo y un vacío horrible se me instala en el estómago. Miro por la ventanilla en este momento y descubro que las enormes montañas de Utah ya no son sombras lejanas, sino protuberancias gigantes de roca que nos dan la bienvenida. Hemos comenzado a descender.
A mi lado, Jake suelta un gemido ahogado y aprieta los dientes con tanta fuerza que la mandíbula debe dolerle. El cambio de presión en el aire le está pasando factura en las cos