Capítulo cuarenta y cinco. Oportunidades Valiosas
Jake
Donna me atiende como si fuese un bebito de pecho. Me cuesta creer que esto este pasando. Pero definitivamente me acostumbraría. Se ha acomodado su larga cabellera en un moño alto desordenado dejando desprolijas algunas hebras, alrededor de su rostro, me fijo en su cuello de piel muy cremosa y en otros detalles que no había reparado como en que no tiene el cabello liso, es ensortijado de un rojo que no solo semeja una llama de fuego, sino que me calienta el cuerpo nada mas de pensar empuña