Los consejos de Emir.
Adrián Fontana.
Me desperté con una sensación de adormecimiento en todo el cuerpo, pero al abrir los ojos, me di cuenta de que el dolor era un eco lejano en comparación con la calidez que emanaba de la mujer dormida a mi lado. Natalia reposaba sobre mi pecho, su respiración tranquila y regular acariciando mi piel como una suave melodía en la mañana.
Observé su rostro sereno, iluminado por la luz matutina que se filtraba por las cortinas entreabiertas. Su cabello se esparcía desordenadam