Estaba caminando tranquilamente por el parque, empujando el carrito de Thomas mientras él observaba todo a su alrededor con curiosidad. El sol de la tarde bañaba todo con una luz cálida, y el suave murmullo de las hojas me daba una sensación de paz que no había sentido en mucho tiempo.
Mi teléfono sonó, rompiendo el momento de tranquilidad. Era el abogado de mi padre. Atendí la llamada, un poco nerviosa.
—Hola, Natalia. —saludó con una voz profesional—. Necesitamos hablar contigo sobre un a