El final.
Adrián Fontana
Cuando abrí los ojos, me encontré sumido en un mareo confuso. La luz blanca del lugar me cegó por un momento, y mi mente luchaba por salir de las tinieblas de la inconsciencia. Con un esfuerzo titánico, logré enfocar mi mirada y distinguir la figura familiar de mi madre, sentada junto a mi cama.
Su rostro estaba lleno de angustia y alivio a la vez, sus ojos cristalinos reflejaban una mezcla de emociones. Con delicadeza, sostuvo mi mano entre las suyas, transmitiéndome una sen