Pase todo el día en la casa. Álvaro se encargo de consolarme; sin embargo, no le permití ni siquiera un abrazo porque no quiero confusiones. Sin embargo, él aseguro que me prepararía mi cena favorita en la noche. Si la vida fuera perfecta yo lo amaría con locura.
Esperé pacientemente a que el momento llegara, observando el reloj con ansiedad mientras el tiempo parecía estirarse como chicle. Finalmente, escuché el sonido de la puerta al abrirse, indicando que él había regresado de la empresa. Me