La boda
Leandro movió suavemente mi brazo para despertar. Lo miré por última vez; no quería despedirme de él, no en estas circunstancias. No quería casarme, no quería estar con alguien que no fuera él.
—Debes irte, o si no sospecharán —susurró suavemente en mi oído.
—Pero no quiero, no quiero volverme a separar de ti.
—Solo será un día, lo prometo.
Con pesadez me puse de pie y me vestí nuevamente. El dueño de la tienda aún estaba inconsciente, pero reservé mi vestido y salí del lugar. Seguramen