Capítulo final: Donde todo, por fin, descansa
Pasaron muchos años.
No fue inmediato, no fue fácil, y definitivamente no fue limpio. El tiempo no llegó como un bálsamo que cura de golpe, sino como una marea lenta que, con cada ida y vuelta, se llevó un poco del dolor… aunque nunca del todo. Algunas heridas no desaparecen; simplemente aprenden a convivir con el cuerpo.
Leandro sobrevivió.
Eso, durante mucho tiempo, ya fue suficiente.
Los meses posteriores a aquella noche en la mansión fueron borr