un diario lleno de verdad
No sé en qué momento mis manos empezaron a temblar.
Tal vez fue cuando entendí que aquel cuaderno no era un simple diario, ni un lugar donde Sofía volcaba pensamientos al azar. Tal vez fue cuando sentí cómo el sudor comenzaba a recorrer mi frente, frío, incómodo, como si mi cuerpo supiera antes que mi mente que lo que estaba a punto de leer iba a destruir algo dentro de mí.
Me senté en una de las sillas de la sala de espera del hospital, con mi hija dormida contra mi p