Polo se rió, mamá nunca le daba buenas noticias, siempre llamaba a Lucía.
A los ojos de Sonny la nuera era su hija, el hijo era un expósito.
Y Polo conocía a mamá lo suficiente como para saber que sus buenas noticias eran sólo: sus propias acciones subían, las de sus rivales bajaban o su negocio crecía, y dar vencidos los enemigos...
Pronto, sin embargo, la repentina voz de Sonny hizo que la mente de Polo se quedara en blanco durante unos segundos:
—Tengo un novio... ¡Quería enseñárselo!
—¿Qué?