Serena miró instintivamente a Adrián y luego giró la cabeza hacia Mariana, llamándola suavemente —Mamá.
Sin embargo, esta vez el tono no era de respeto y sumisión como de costumbre, y en el rostro de Serena se podía ver una pizca de burla y sarcasmo.
Mariana sintió un ligero apretón en el corazón.
—¡Oh, qué le pasa en la cara a papá!— exclamó Serena.
Adrián hizo un ademán con la mano, indicándole que no era nada, pero Serena seguía gritando e incluso a punto de buscar el botiquín.
Mariana frunci