Cuando se quedó sola con Esperanza dormidita en la cunita. Sobre la mesita de noche había un sobre blanco con su nombre escrito en la letra elegante de Luciana. No sabía qué contenía y teniendo en cuenta los últimos acontecimientos no debería ni siquiera de abrirlo.
Sin embargo, lo abrió de todos modos, sintiendo como sus manos temblaban un poco.
“Mi querida Rubí,
Si estás leyendo esto es porque ya me fui y porque, espero, tu corazón tuvo la bondad de dejarme entrar aunque fuera cinco minutos