Las sentencias llenaban el aire del tribunal, mientras los acusados permanecían inmóviles.
—Alberto Jones: 45 años sin libertad condicional por secuestro agravado, extorsión y conspiración.
El juez lo miró por encima de las gafas como si fuera una cucaracha.
—Usted convirtió un recién nacido en mercancía. La sociedad no lo quiere volver a ver —le dijo con desprecio. Un desprecio que muchos de los presentes en la sala compartían.
El hombre que había planeado un futuro brillante para sí mismo