Hubo un momento, durante la tercera semana de la visita, en que el campus empezó a sentirse ligeramente distinto otra vez. No era una alteración brusca ni una ruptura con lo que habíamos construido; era algo más sutil, una especie de desplazamiento silencioso en la naturaleza de las conversaciones.
Durante los primeros días los visitantes habían hecho preguntas sobre el pasado: cómo había empezado el proceso, qué decisiones habíamos tomado, qué errores habíamos cometido en el camino. Después vi