Los días que siguieron a la reunión del consejo no trajeron la explosión de actividad que muchos habían anticipado. No hubo delegaciones inmediatas llegando al campus ni anuncios grandilocuentes en medios académicos. La decisión de abrir el proceso a otras instituciones comenzó a desplegarse con la misma lógica que había definido casi todo nuestro trabajo: sin dramatismo innecesario, sin la ansiedad de demostrar resultados inmediatos, permitiendo que las cosas encontraran su propio ritmo.
Aun a