Al día siguiente desperté con esa sensación extraña que aparece cuando uno sabe que algo importante va a ocurrir, aunque el evento en sí mismo no tenga nada de espectacular. No era ansiedad exactamente, tampoco anticipación en el sentido clásico. Era más bien una conciencia clara de que algunas conversaciones, por discretas que parezcan, terminan modificando la dirección completa de una historia.
Habíamos llegado a ese punto.
Durante años habíamos trabajado dentro del campus como si el mundo ex