Hay momentos en los que un sistema intenta corregir algo que no entiende, y esos momentos suelen ser más reveladores que cualquier análisis teórico que uno pueda hacer desde la distancia. Aquella mañana, después de descubrir que el algoritmo institucional había activado su módulo de corrección para reintroducir fricción en las conversaciones del campus, todos en el laboratorio sabíamos que tarde o temprano aparecería la primera prueba real de esa intervención. Lo que ninguno de nosotros sabía e