Hay un momento muy específico en toda investigación en el que uno deja de sentirse como observador y comienza a sospechar que también forma parte del fenómeno que está estudiando. No ocurre de manera dramática ni viene acompañado de ninguna señal evidente; simplemente aparece una pequeña grieta en la distancia analítica que creíamos mantener con respecto al objeto de estudio. Aquella mañana en el laboratorio fue la primera vez que tuve la sensación clara de que esa grieta estaba empezando a abr