A veces, la libertad se encuentra en lo que no tiene nombre.
Dante lo decía sin decirlo, con un gesto apenas perceptible, un movimiento de cejas, un ángulo de hombro que invitaba a seguirlo a través de calles que parecían vacías no porque nadie transitara por ellas, sino porque nadie se molestaba en buscarlas. No eran caminos marcados, no tenían señales, no existían en las aplicaciones ni en los mapas oficiales. Yo aprendí rápido que estos espacios —los que él elegía para nosotros— no estaban d