El archivo respondió a mi dolor antes de que yo fuera plenamente consciente de él, como si hubiera estado esperando ese punto exacto de saturación emocional para activarse. No ocurrió de golpe; eso habría sido misericordioso, casi humano. Lo que sucedió fue una acumulación lenta, silenciosa, casi elegante en su crueldad, como una grieta microscópica que se abre en una estructura perfecta y que nadie detecta hasta que el edificio ya está cediendo desde dentro. Al principio no hubo alarma ni seña