ZOE
El archivo no era solo un registro. Era un pozo sin fondo. Cada capa que se desplegaba frente a mí traía más revelaciones, más fragmentos de verdad mezclados con engaño. Ya había visto mi nacimiento, mis recuerdos implantados, las manipulaciones de Ethan… pero la tercera capa era diferente. Tenía un sabor a vacío, a hueco intencional.
Mi pulso se aceleró cuando activé la nueva sección. La pantalla holográfica se iluminó con un brillo blanco que no dolía, pero que parecía penetrar en cada rincón de mi mente. La información llegó como un torrente: códigos, diagramas, fechas, registros de seguimiento… y un nombre.
Un nombre tachado.
La tinta digital parecía temblar, como si el sistema dudara de permitirme verlo. Ethan había hecho más que borrar memorias; había tratado de borrar personas. Alguien, alguien que había existido, había sido eliminado de la historia del proyecto.
Mi respiración se volvió más rápida. Las capas anteriores me habían enseñado que la manipulación no tenía límite